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29 de julio de 2016

UNA BUENA FORMA DE CONTRIBUIR CON LA REINSERCIÓN SOCIAL

MICROEMPRENDIMIENTO:

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Diecinueve mujeres y veinte hombres ostentan su título de micros emprendedores, logrando concretar sus pequeños negocios en los rubros de confección de pijamas, reparación y armado de muebles, servicios de cosmetología, entre muchos otros.

Éste logro es el resultado concreto de un convenio, desarrollado en forma intersectorial, entre el Ministerio de Justicia, Gendarmería de Chile y el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS).

El trabajo conjunto, luego de resolver varios obstáculos administrativos, se inició en el mes de marzo, inaugurándose el programa denominado “Yo emprendo Semilla” del FOSIS en dos establecimientos penitenciarios de la Región Metropolitana, el Centro Penitenciario Femenino de Santiago y el Centro de Cumplimiento, Colina I.

En cada uno de ellos, el organismo ejecutor Abeto Blanco, entregó 30 horas de formación y dos meses de acompañamiento y supervisión a ambos grupo. Así fue como diseñaron y continuaron con la implementación de sus pequeños negocios. Al mismo tiempo, Gendarmería entregó 6 horas de formación en el tema denominado “Balance decisional en torno a su proyecto de vida”.

Durante este período, lograron certificarse 39 personas de las 40 que ingresaron, a los que el Fondo de Solidaridad e Inversión Social del FOSIS les financió sus implementos e insumo, en un rango de los $300.000 por persona.

Los rubros económicos que definieron las mujeres son prestación de servicios en cosmetología, peluquería y masajes terapéuticos. También, el área textil con elaboración de cortinas, muñecos, reparación de ropa, elaboración de pijamas, entre otras técnicas.

Los hombres eligieron como actividad productiva la artesanía en cuero y la talabartería; construcción de muebles giratorios, mesas y pisos de camping, espejos con marco de cobre y confección de zapatos, entre otros.

Uno de los aciertos, que contribuyó al éxito del proyecto, fue el perfil de las personas seleccionadas. En el caso de los hombres eran, en su gran mayoría auto-empleados al interior de las cárceles, es decir, ellos mismos gestionan los materiales a través de su familia, elaboran productos de manera artesanal y los entregan nuevamente a su familia. Sin embargo, no contaban con conocimientos de administración del negocio, es decir, conocimiento en ventas, contabilidad, costos-ingresos-ventas, entre otros.

En el grupo de las mujeres esa adecuada selección se reflejó en la dinámica de grupo que se generó durante el periodo de clases, siendo un grupo muy colaborativo, apoyadoras entre sí, lo que les permitió resolver la falta de espacios para instalarse.

Se considera que la implementación de este programa fue exitoso por su alto nivel de aprobación de alumnos. Asimismo, están produciendo y comercializando sus productos y motivados por perfeccionar las destrezas adquiridas.

El siguiente paso es concretar un periodo de seguimiento y evaluación de resultados, que se realizará entre julio y septiembre, el cual estará a cargo de Gendarmería de Chile y el Ministerio de Justicia.

Este tipo de oferta programática, como otras en la línea de empleabilidad contribuye a dos aspectos importantes en los procesos de reinserción. El primero, permite desarrollar competencias pro-sociales, esto es motivación por el trabajo, entrenamiento en la habitualidad laboral, valoración desde la familia. Y la segunda contribución es favorecer a la redefinición del concepto de sí mismo, así como a la obtención de ingresos lícitos. Ello se refleja muy bien a través de una frase que dijo uno de sus participantes “quiero volver al sur donde está mi familia e instalarme con un negocito de reparación de muebles, además de lo que pueda ganar en un trabajo estable”.