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Inserción laboral

En el marco de una visión integradora de la reinserción social, el componente laboral está incorporado a todas las modalidades del cumplimiento de la pena, es decir, en el sistema cerrado, sistema abierto y el post penitenciario.

El trabajo, como un derecho humano esencial de auto sustento y realización es una de las dimensiones donde se expresan los procesos de cambios prosocial que ha emprendido una persona.

El entrenamiento en oficios, la colocación laboral, y la mantención de un trabajo, son todos factores que a nivel comparado han demostrado efectividad en la reducción de reincidencia delictiva. Una reinserción social exitosa requiere que la persona cuente con herramientas y posibilidades concretas de obtener recursos de manera lícita.

A continuación se describen los programas laborales en los distintos sistemas de cumplimiento de pena:

1- Sistema Cerrado

El Modelo de Reinserción Social contempla un Programa de Prestaciones que efectúan profesionales de diversas disciplinas.

Las personas condenadas participan de una evaluación inicial, a partir de la cual se diseña un Plan de Intervención Individual, que identifica aquellos aspectos prioritarios para la intervención. Las necesidades detectadas en el ámbito laboral, junto con la oferta programática que tenga el recinto penitenciario, orientan las acciones en este aspecto, por ejemplo, la participación en cursos de capacitación y desarrollo de actividades auto gestionadas, colaboración en labores de aseo y mantención de los espacios, entrenamiento ocupacional, entre otras.

Una vez que se ha progresado en el proceso de habilitación hacia el trabajo, que se ha avanzado en el cumplimiento de la pena, sumado a ello la motivación individual, las personas condenadas pueden acceder a mayores grados de empleabilidad, ingresando a los programas de los Centros de Educación y Trabajo, CET.

1. b. Centros de Educación y Trabajo

Los Centros de Educación y Trabajo, CET, están regulados por el Decreto Supremo 943 que establece un Estatuto Laboral y de Formación, su objetivo principal es “contribuir a la reinserción social de las personas condenadas, a través de la formación de hábitos sociales, laborales y del aprendizaje de habilidades y competencias, proporcionándoles capacitación técnica, trabajo regular y remunerado, educación, formación e intervención psicosocial” (Gendarmería de Chile).

En efecto, mediante sus acciones, los Centros de Educación y Trabajo, CET contribuyen a la reinserción social en la medida que los internos cuentan con ingresos para mantenerse y contribuir al sustento de sus familias. Igualmente, a través de la disciplina laboral y productiva, las personas entrenan sus capacidades para prepararse en la reinserción laboral, una vez en libertad.

Existen dos tipos de CET, aquellos cerrados que se ubican dentro de los recintos penitenciarios y los abiertos.

Centros de Educación y Trabajo Cerrados

Son secciones de tratamiento, que se instalan al interior de un establecimiento penitenciario tradicional, para que los internos trabajen y cumplan su condena en un lugar segmentado especialmente para estos fines.

Las personas privadas de libertad que son seleccionadas para formar parte de los C.E.T. y que provienen del sistema cerrado deben poseer la calidad procesal de condenados, tener cumplido dos tercios del tiempo mínimo de su condena para optar a beneficios intrapenitenciarios, mostrar disposición al trabajo, motivación al cambio, muy buena o buena conducta, evidenciando previamente una evolución positiva en su proceso de Reinserción Social.

Existen 30 secciones de este tipo a lo largo del país, administrados por Gendarmería de Chile.

Centros de Educación y Trabajo Semiabierto

Son establecimientos penitenciarios autónomos e independientes, que cuentan  con normas de seguridad y vigilancia  aminoradas, que disponen de un régimen basado en la autoconfianza y la disciplina de los propios penados.

Existen 22 unidades de este tipo a lo largo del país.

2- Sistema abierto

Este Sistema, en el cual la persona cumple la pena en libertad, cuenta con un Programa de Intermediación Laboral, denominado, PILSA, que tiene como fin contribuir a la convivencia y seguridad ciudadana a través de la inserción laboral y social en el trabajo dependiente, ya sea en empresas, instituciones públicas o en los municipios de las comunas colaboradoras.

A los penados se le realiza un diagnóstico y de acuerdo a la evaluación socio-laboral son derivados a programas decapacitación y colocación laboral.

Existen 17 Programas de Intermediación Laboral que funcionan a nivel nacional y operan en los Centros de Reinserción Social, CRS. Allí los penados/as quedan a cargo de un profesional llamado Delegado de Libertad Vigilada.

3- Sistema Post-Penitenciario

El Departamento Postpenitenciario, tiene por objetivo gestionar los planes y programas de asistencia a las personas que habiendo cumplido sus condenas, requieran de apoyo para su reinserción social.

En el ámbito laboral, se entrega apoyo y acompañamiento de un equipo psicosocial, procurando el desarrollo de las competencias para el empleo, la capacitación técnica y colocación laboral, el trabajo dependiente e independiente.

Una vez cumplida su condena y su situación prontuarial aclarada, la persona se puede acoger al Decreto Ley 409, que les permite eliminar antecedentes, complementando la intervención en el ámbito laboral.

Los usuarios, llegan a los Centros de Apoyo a la Inserción Social, CAIS, ubicados en las comunas cabecera regionales derivados desde las distintas Unidades Penales, del Sistema Abierto y Cerrado.

Existen 14 Unidades de este tipo denominadas Centros de Apoyo para la Integración Social, CAIS, distribuidos en 14 regiones del país.

Iniciativas del Ministerio de Justicia