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Continuando con el proceso de modernización de nuestros sistemas de enjuiciamiento iniciado con la Reforma Procesal Penal, hoy nos encontramos trabajando en la reforma al proceso civil, la cual busca acercar la justicia a las personas, con procesos más públicos, transparentes, que resuelva los conflictos con mayor prontitud y en la cual el juez tenga un rol preponderante. En pleno siglo XXI, una sociedad verdaderamente democrática requiere que la tramitación de los juicios sea breve y concentrada, que el juez y las partes tengan contacto directo con la prueba, que los procedimientos puedan tramitarse de forma preminentemente oral, que los jueces den impulso al proceso y que la tecnología esté al servicio de los/as justiciables.

El paso fundamental para la tan anhelada reforma lo constituye el Nuevo Código Procesal Civil, cuerpo normativo que alberga todas estas aspiraciones, y que se encuentra actualmente en segundo trámite legislativo ante la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado. A dicho proyecto se sumarán las necesarias adecuaciones orgánicas de nuestros tribunales civiles, la regulación del sistema de ejecución, la institucionalidad de los sistemas alternativos de resolución de conflictos, la regulación del arbitraje interno y partición, la regulación de los asuntos no contenciosos, entre otros.